Propuesta pedagógica


Toda Universidad se construye a sí misma a partir de su misión autodefinida; UNIBAGUÉ se plantea como misión: “…promover la formación integral de líderes y empresarios con sólida formación científica y profesional, con arraigados principios éticos y morales, y comprometidos con el desarrollo social, cultural y económico regional…” y se vislumbra en su horizonte como “… una Universidad competitiva a nivel nacional e internacional y líder en el ámbito regional, en la búsqueda de la excelencia académica para el progreso y desarrollo de la comunidad.” También como una Universidad que”… despierta en sus estudiantes un espíritu reflexivo orientado al logro de la autonomía personal, en un marco de libertad de pensamiento y de pluralismo ideológico…”. Consecuente con estas directrices misionales, se debe contar con una propuesta pedagógica que haga posible y viable trabajar en ese sentido .Por ello, se debe estructurar un sistema formal de interrelación entre la comunidad educativa de la Universidad y el conocimiento científico para producirlo, conservarlo y recrearlo dentro de un contexto socio-cultural, histórico, político y productivo determinado; esto en síntesis, constituye un modelo(o propuesta) pedagógica. Para determinar la o las propuestas pedagógicas más adecuadas para la Universidad de Ibagué, es necesario revisar a qué le apunta la Universidad o mejor cuál es su apuesta? Esto también podría considerarse como una apuesta ideológica, que subyace en toda propuesta pedagógica, en tanto establece la finalidad y el sentido de la educación que se imparte. Por otro lado, es necesario no olvidar las tres funciones vitales de toda Universidad como son: investigación, docencia y proyección social y los tres agentes intervinientes en cualquier propuesta pedagógica: Docente, estudiante (discente) y conocimiento
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Así, todo modelo pedagógico, predetermina la forma de relacionarse los agentes educativos y en el caso de la Universidad, necesariamente establece el énfasis en una de las tres funciones vitales de la misma y el énfasis se logra con eficiencia sólo si la propuesta pedagógica lo permite. También el énfasis, define el carácter de una universidad; por eso, se habla de Universidades del Espíritu donde el énfasis es en la función de investigación, Universidades Profesionalizantes, en que el énfasis es en la docencia y las Universidades Abiertas, donde el énfasis es en la proyección social; eso sí, esto no es excluyente, todas las universidades para definirse como tal, deben trabajar en torno a las tres funciones vitales.
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Las propuestas pedagógicas (o modelos) a su vez, se agrupan en tres grandes tipos, según su énfasis esté en el docente, el estudiante o el conocimiento como tal; los principios-eje, sobre el cual se construye cada tipo son respectivamente enseñabilidad, educabilidad e investigabilidad.

El principio de enseñabilidad plantea, básicamente, que el docente debe transformar el conocimiento científico en un saber disciplinar para así recrearlo con sus estudiantes, aquí convergen los modelos pedagógicos tradicionales, así como conductistas; son las propuestas de tipo didáctico, muy propias de las universidades profesionalizantes. Las propuestas pedagógicas mas centradas en los estudiantes, responden al principio de la educabilidad, que plantea las potencialidades de estos para la autorrealización, la autonomía en el aprendizaje, así como la capacidad de aprendizaje colaborativo. Corresponden a modelos de tipo cognitivo, como el constructivismo, el histórico –cultural, los modelos activos, conocidos como “pedagogías activas”. Todos estos son propios, más no exclusivos, de las universidades abiertas El tercer grupo de modelo, llamados cientificistas, están basados en la innovación y producción científica, aspirar a correr las barreras del conocimiento y son característicos de las llamadas universidades del espíritu o universidades investigativas.






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La Universidad de Ibagué, si somos consecuentes con su misión y visión , así como con sus grandes propósitos, se perfila como una Universidad que propende por la formación de estudiantes propositivos, críticos , reflexivos, con autonomía de aprendizaje y “ comprometidos con el desarrollo social , cultural y regional”,(misión) por supuesto con “ sólida formación científica y profesional” (misión) y también se vislumbra como una Universidad que “ enseña a pensar…que despierta en sus estudiantes un espíritu reflexivo orientado al logro de la autonomía personal, en un marco de libertad de pensamiento…” (Visión). Una universidad con este perfil, está cercana a los modelos (o propuestas) pedagógicas de tipo cognitivo, donde el docente se caracteriza por ser un mediador del conocimiento, promueve el aprendizaje (virtual o no), es un comunicador, ejerce liderazgo y también se percibe como aprendiz. Así mismo, el conocimiento (contenidos de aprendizaje) se considera en proceso de construcción, con carácter histórico y en innovación constante. Siendo así, la propuesta pedagógica de la Universidad , estaría centrada en los estudiantes, respondiendo al principio de educabilidad; por lo tanto no se podría declarar una Universidad exclusivamente profesionalizante, porque estas tienen su énfasis en la docencia, ni tampoco una Universidad investigativa. Existe también, acuerdo tácito con los planteamientos anteriores, cuando en las reflexiones curriculares expuestas al Consejo de Fundadores, ante el reto actual de establecer una reforma curricular de los programas de pregrado, se habla que ”La estructura curricular tiene componentes que expresan propósitos de formación. Para el caso de los programas profesionales de pregrado de la Universidad de Ibagué, dichos componentes se orientan al desarrollo de competencias genéricas y competencias específicas**[1]**.” Las competencias genéricas (llamadas también generales) se refieren al desarrollo de capacidades relacionadas con el Ser , el convivir, el conocer y el hacer, que unido a las competencias iniciales que tiene el estudiante al ingreso a la educación superior posibilitan una formación general, amplia e integral; ya se decía en la misión que “La Universidad busca la recuperación de los valores esenciales de la persona, el fortalecimiento de la democracia, el respeto a los derechos humanos, la equidad, la justicia y la afirmación de la identidad regional y nacional**[2]**”. Así mismo, la reforma curricular plantea para la Universidad “una formación integral, flexible, interdisciplinaria, pertinente y de calidad…” y en el Proyecto educativo institucional PEI, se proponen unas orientaciones para la formación así:

· Orientación de la Enseñanza: La universidad orienta su enseñanza a la formación de profesionales responsables, dignos, respetados por la sociedad, dispuestos a colaborar en la solución de los conflictos y las dificultades de sus conciudadanos y a velar por el progreso de la nación…

· El Aprendizaje: Los estudiantes deberán tener una participación activa en el acceso al conocimiento. Para ello, practicarán la libertad de aprendizaje entendida como el libre acceso a todas las fuentes de información con la finalidad de enriquecer su formación humana y profesional…

De acuerdo con lo expuesto, la propuesta pedagógica corresponde a modelos cognitivos y dentro de estos a las llamadas “pedagogías activas”, que permitirían alcanzar la flexibilización, pertinencia, movilidad estudiantil, doble titulación, el trabajo en red y el desarrollo de competencias propuestas.

1. Una aproximación a la Pedagogía Activa

La pedagogía activa, se puede caracterizar planteando que:

ü Establece sus principios en la acción (como experiencia) que es una intermediación entre los intereses del estudiante y la planificación realizada por el docente. Sin embargo siempre será una actividad que va de dentro hacia fuera, es decir una auto actividad.

ü Desde el punto de vista psicológico, se fundamenta en el impulso indagador, creador y constructor de toda persona

ü Los principios fundantes de la pedagogía de la acción son: la auto actividad, el paidocentrismo (el estudiante es el eje del proceso educativo), autoformación, actividad variada o múltiple orientada y actividad espontánea según intereses propios.

ü La pedagogía activa favorece el espíritu de solidaridad y decooperación de los alumnos con sus pares y con la comunidad.

La pedagogía activa sostiene, que todo lo que nos rodea es fuente inagotable de preguntas (que pueden generar problemas de investigación), que a su vez provocan la búsqueda de información, la formulación de hipótesis, la exploración, la observación, todo esto bajo la orientación de un docente, capaz de generar actividades en medios adecuados (virtuales o no), permitiendo producir aprendizajes significativos en los estudiantes, que siempre serán susceptibles de ser enriquecidos con las experiencias tanto de docentes como estudiantes y con el intercambio comunicativo que debe existir permanentemente en una comunidad educativa. La pedagogía activa concibe la educación como “el señalar caminos para la autodeterminación personal y social, y como el desarrollo de la conciencia crítica por medio del análisis y la transformación de la realidad” (Flores ,1994). Se educa, en últimas, para que las personas puedan desempeñarse mejor en el ambiente social, cultural, económico y político en el cual conviven. La actividad, es considerada como un elemento clave, por la convicción de que las acciones prácticas producen más rápido el aprendizaje; sin embargo, hay que considerar la actividad en el proceso educativo desde dos perspectivas, no excluyentes, como efecto sobre las cosas y como colaboración social. Mediante la actividad, el estudiante construye el conocimiento que le permitirá actuar sobre la realidad, en forma más compleja cada vez, transformándola a la vez, que el sujeto se transforma a sí mismo; de ahí la importancia, entre otras, de las prácticas sociales de los estudiantes como parte del Plan de Estudios. Por otro lado, esta concepción de pedagogía activa, hace necesario una renovación en las prácticas docentes y en el mismo rol del profesor, este debe ser un orientador, facilitador, investigador y asesor; pero también, se hace necesario el dominio de nuevas metodologías como: investigación acción participativa, estudio de casos, aprendizaje basado en problemas, método de proyectos, trabajo dirigido, manejo de TIC y métodos colaborativos, entre otros. También los estudiantes cambian su rol, ahora pasan a ser protagonistas principales del proceso interactivo en el aula, su papel esencial es aprender; la interacción (presencial o virtual) con sus pares y con los docentes, se constituye en uno de los principales recursos para el desarrollo de sus potencialidades. El alumno se debe convertir en una persona activa, propositiva, cooperadora, gestora de su propio aprendizaje, así como planificadora del mismo.

2. Las Competencias


En Julio del año 2008, se realizó en Cartagena (Colombia) la Conferencia Regional de Educación Superior en América Latina y el Caribe; en este marco se constituyó la Mesa de vicerrectores académicos, que decidió abordar los temas de “ las competencias y sus relaciones con los créditos académicos, la formación por ciclos y la articulación de los niveles educativos como una estrategia curricular y educativa, que permitirá la oferta educativa de un sistema flexible, que favorezca la ampliación de la cobertura con calidad, el mejoramiento continuo del servicio educativo y la ampliación de la oferta educativa” . Así mismo, con una importante visión de futuro, plantearon que no está lejos el momento en que los estudiantes, a partir de las competencias generales y básicas conformen sus propios perfiles de formación, la existencia de escenarios donde se den las titulaciones múltiples, la movilidad inter e intra universidades, así como las acreditaciones o certificaciones por competencias. Desde la perspectiva educativa, en general, se entiende la competencia como la capacidad de realizar una actuación idónea en un contexto pertinente, sin embargo el concepto no es tan simple “….La competencia es un concepto complejo, pero en el mundo profesional ha llegado ser sinónimo de: idoneidad, suficiencia, capacidad, habilidad, maestría o excelencia. Se ha señalado que la competencia profesional no es la simple suma inorgánica de saberes, habilidades y valores, sino la maestría con que el profesional articula, compone, dosifica y pondera constantemente estos recursos y es el resultado de su integración.” (Valdés, 2007) La Universidad de Ibagué, al construir su propuesta pedagógica (o modelo) sobre el principio-eje de la educabilidad, significa un reconocimiento esencial de la potencialidad inherente al ser humano (estudiante) de ser educado; esto fundamentalmente significa, que el estudiante es el centro del proceso educativo, de ahí, que se deba plantear la formación en el marco de las pedagogías activas. Esta potencialidad del estudiante, de ser educado, se desarrolla interactuando con ambientes (virtuales o no) de aprendizaje, previamente planificados, dando como resultado la conformación de las competencias. El desarrollo de la educabilidad se traduce en competencias. En síntesis, educabilidad, pedagogías activas (modelo pedagógico cognitivo) y competencias conforman un tríada indisoluble y todo esto es característico de una Universidad Abierta, como UNIBAGUE. Pero, también hay que señalar que el despliegue de la competencia, no sólo depende del individuo que la demuestra, sino también de condiciones objetivas relacionadas con el medio y los recursos disponibles, en un marco general de expectativas generadas en un contexto socio-cultural determinado. En general, al hablar de competencias, se hace referencia sólo al saber-hacer, pero para demostrarlo, se requiere una serie de condiciones externas al individuo. Como expresa María Caridad Valdés (2007) “Enel conjunto de recursos que moviliza el individuo se cuentan: los internos (conocimientos, saber, saber-hacer, saber-ser, recursos emocionales, culturales, valores), los externos (bases de datos, redes de expertos, estructura, materiales) y un contexto profesional dado (organización del trabajo, margen de iniciativas, valorización), con el fin de responder a las expectativas de la función en la cual se desempeña (resultados esperados, necesidades a satisfacer, criterios de desempeño y logros predeterminados)”. En síntesis, las competencias son las capacidades resultantes de la interacción sistemática e intencional de las potencialidades del individuo con la dinámica social del contexto en que se desenvuelve. La formación por competencias es una propuesta apropiada para lograr lo que Delors (1996), en el informe a la Unesco para la Comisión internacional para el siglo XXI planteaba como los cuatro pilares del conocimiento: aprender a aprender, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a vivir juntos, que tendrían relación con la curiosidad intelectual, las competencias específicas, las libertades humanas y la construcción de ciudadanía, respectivamente. Existen diversas formas de clasificar las competencias; la Universidad de Ibagué, plantea que los componentes del currículo de los programas de pregrado “…se orientan al desarrollo de competencias genéricas y competencias específicas”, señalando que las primeras “son las competencias que debe poseer toda persona que ha tenido la oportunidad de acceder a la educación superior**[3]**”. Ellas serían el pensamiento matemático, la comunicación en lengua materna y otras lenguas, la formación ético política, la cultura científica e investigativa, el conocimiento de la región, la capacidad de emprendimiento y el uso de TIC. También, se plantea en el mismo documento que “Las competencias específicas aluden al área de conocimientos y actividades profesionales y disciplinares que han de permitirle al graduado desempeñarse idóneamente en el mundo laboral y adelantar estudios de post grado”. Ahora bien, la formación por competencias se pude hacer en forma presencial o no; la intencionalidad de la Universidad de Ibagué es apoyar la educabilidad y la enseñabilidad mediante la innovación de procesos educativos en que las TIC pueden jugar un papel importante, así como propiciar el uso de pedagogías activas y el desarrollo de competencias deseadas en los estudiantes.
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Bibliografía citada


1. FLORES (1994), Hacia una pedagogía del conocimiento. Mc Graw Hill, Bogotá.
2. VALDES. María Caridad (2007) Las competencias pedagógicas en los creativos entornos virtuales de aprendizaje universitario en EDUTEC Nº 24. Universidad de Ciencias informáticas de cuba.

Referencias en píe de página


[1] Informe del Consejo Superior y la dirección de la Universidad al Consejo de Fundadores, Noviembre 2009
[2] 1bid
[3] .Informe del Consejo Superior y la dirección de la Universidad al Consejo de Fundadores, Noviembre 2009


Universidad de Ibagué – Colombia. Correo electrónico: avaco@unibague.edu.co